Bulimia: Conductas de riesgo (Signos de alarma)
Las conductas de riesgo son las que si se hacen con cierta regularidad pueden acabar con la aparición de una bulimia. Si se observan algunas de estas conductas en alguien de nuestro alrededor, se le debe advertir del riesgo de sufrir un trastorno de comportamiento alimentario.
- Se tiene mucho interés por todo lo que está relacionado con el mundo de la moda, las modelos o las bailarinas de balet.
- Excesiva preocupación por el orden, y augmento en las actividades de limpieza de la casa y hacia el estudio.
- Hacer comentarios frecuentes sobre el peso, las tallas, el aspecto físico y la alimentación.
- Preocuparse en exceso cuando las otras persona le hacen algún comentario sobre el aspecto físico.
- Considerar que el aspecto físico tiene mucho valor como medio para conseguir el éxito en cualquier área de la vida.
Detección precoz de la patología
- Distanciamiento de los amigos y familiares
- Se evita ir a lugares públicos en los que haya comida
- Ir al baño cuando se terminan las comidas con excesiva frecuencia
- Engañar a los demás sobre la alimentación y conductas de purga
- Nerviosismo en las horas de comida
- Desaparición de la comida de la cocina
- Aparición de comida escondida en el monedero o en diferentes lugares de la habitación
- Cambios del estado de ánimo o de carácter (depresión, irritabilidad…)
Signos fisiológicos
- Dolor muscular y fatiga
- Irritación crónica de la garganta y/o pérdida de los dientes provocada por la autoinducción repetida de vómitos
- Inflamación de las parótidas
- Oscilaciones de peso (5 o 10 kg de más o de menos en poco tiempo)
- Pequeñas rupturas vasculares bajo los ojos
Cambios de actitud
- Estricta autocrítica
- Necesidad de recibir la aprobación de la demás gente
- Modificaciones del carácter: depresión, sentimiento de culpa, tristeza, sensación de descontrol…
Para evitar los riesgos de trastornos de comportamiento alimentario son muy importantes los hábitos saludables en la alimentación de la familia: dietas completas, equilibradas y en compañía. Al menos una vez al día, para comer o cenar, la familia debería reunirse para compartir las comidas. También haría falta fomentar el espíritu crítico ante las exigencias de la moda y la exagerada valoración de la apariencia física.