17 diciembre, 2020

Mi hada luchadora

Qué difícil es de entender y de aceptar  cuando te dicen que sólo ella puede luchar contra este monstruo.

Tus sentimientos de madre solo quieren hacer tuyo su sufrimiento, que ella no sufra, ya lo haré yo. Hacer tuya su lucha, protegerla y aligerarle el camino. Piensas que quizás así será mes fácil, menos doloroso, que ella esté bien, con esto ya tengo bastante.

Cuando aceptas que solo ella puede encararse al monstruo, que solo ella puede ganar esta guerra, que es su lucha y que es ella quien lo tiene que hacer, también te das cuenta de lo bastante que le puedes dar apoyándole desde el amor, la comprensión y la paciencia. Entiendes que te necesita a su lado, ni delante, ni detrás, al lado, dándole todo tu amor y actuando con firmeza y serenidad cuando es el trastorno quien habla y no ella.

Nadie nos prepara para eso, vamos aprendiendo, dando el mejor de nosotros mismos, y como dice la Janet Treasure en su libro (Guía practica para cuidar a un ser querido), “cada error es un tesoro”, porque cada error nos regala un aprendizaje que nos ayuda a dar un paso adelante y a ayudar más y mejor a nuestros hijos.

Un día por la noche me puse a dibujar, pinté a mi pequeña hada luchadora. Pequeñita y valiente. Alada, con su espada y su escudo encarándose a aquel monstruo cien veces más grande que ella.

Yo quería haber sido su espada, pero aprendí que mi lugar para poder ayudarla era desde el amor y a su lado.

Siempre a tu lado pequeña grande hada luchadora.

Nuria