24 mayo, 2024

EN PIE DE GUERRA

Todo el que me conoce sabe que soy mujer de paz. Nunca me gustaron los conflictos y menos las guerras. Pero ante el TCA, que se empeña en encarcelar a mi hija, me declaro en pie de guerra.

Cuando vuelve a invadirle cuerpo y mente le veo como una sombra negra, como el fantasma que vuelve a convertirse en monstruo. Creo que últimamente ya lo intuyo antes de que entre en casa. 

Hay conductas, miradas, gestos que me ponen en alerta. Se me tensa el cuerpo, se me contractura la espalda, se me encoge el corazón y el aire se me detiene a la altura de la garganta. Son las señales que me avisan de que vuelve, como un boomerang, la anorexia en su fase más descarnada y restrictiva. 

Se le entristecen los ojos, la piel le cambia de color, la angustia ante la comida la habita y la atraviesa. Se va haciendo pequeña mientras el monstruo crece. 

Y yo, nosotros, las personas que la acompañamos en este camino, volvemos a levantarnos otra vez para protegerla, para no dejar que la consuma el trastorno, porque a pesar de que sea ella la que debe enfrentarse a ella y superar de nuevo esta etapa, no se sienta sola en esta lucha, nos vea firmes a su lado, haciendo relevos cuando toca, sosteniéndola, acompañándola, poniendo límites cuando es necesario y añadiendo muchas dosis de amor, empatía y perseverancia. Confiando siempre en que la recuperación es posible.

Éstas son nuestras armas.

Ahora somos trinchera y escudo, para poder ser después calma y refugio.

 

Flores Moreno y Aguilar

@floretesdelcamp