9 diciembre, 2025

EL AMOR YA NO ME DA MIEDO

Durante los años que conviví con un TCA me costó entender que el conflicto no era mi cuerpo, sino la relación que mantenía con él. La recuperación no fue rápida ni lineal, pero con el tiempo aprendí a escucharme, a reconocer cuando me exigía demasiado y, sobre todo, a tratarme con más respeto. Hace ya varios años que puedo decir que he recuperado algo que llevaba mucho tiempo dando por perdida: la paz conmigo misma.

Superar la anorexia ha transformado completamente mi forma de vida. He descubierto que cuidarme no es sólo una obligación, sino también un acto de cariño. Comer, descansar y poner límites forman parte de esta forma de cuidar de mí, y he entendido que el amor propio no es una meta, sino una práctica constante.

Hace unos días repasaba todo lo que he vivido este año, y sin duda lo que más me ha marcado ha sido enamorarme, especialmente porque lo he vivido de forma nueva. Durante años sólo sabía querer desde la inseguridad y la necesidad de sentirme validada. Ahora, sin embargo, me siento orgullosa de decir que ya no espero que la validación venga de fuera. Amo desde una relación más sana conmigo misma, y ​​esto hace que todo sea más tranquilo. Todavía hay momentos en los que me invade el miedo a no ser suficiente, pero he aprendido su origen y, sobre todo, cómo afrontarlo.

Por eso ese amor no ha llegado para llenar ningún vacío. Ha aparecido en un momento en el que he podido decidir amar sin miedo ni condiciones. Y esto lo cambia todo: puedo compartir mi vida sin renunciar a quien soy, sin esconderme. Ya no tengo esa voz insistente que me repetía que no merezco ser amada.

Recuperarme de un TCA me ha enseñado que la relación más importante es la que tengo conmigo. Ahora que esta relación es más honesta, más respetuosa y más segura, puedo, finalmente, gozar del amor y de todo lo que me aporta sin sentir que no merezco.

 

Elisa Gautier.