11 agosto, 2026

PENSÉ QUE NUNCA SALDRÍA

Durante muchos años pensé que el TCA formaría parte de mí para siempre.

Empezó cuando era muy joven, en una etapa en la que yo no sabía poner palabras a muchas de las cosas que me ocurrían por dentro. Y, sin darme cuenta, el control de la comida, del cuerpo y del peso se convirtió en una forma de gestionar todo aquello que no sabía gestionar de otra forma.

Fueron años muy duros. Años de miedo, de culpa, de esconderme, de no entender lo que me estaba pasando y de sentir que, por mucho que lo intentara, nunca era suficiente.

Y recuerdo haber pensado muchas veces: «yo no saldré de eso.»

Lo pensaba de verdad.

Pero un día empecé a entender que recuperarme no significaba volver a ser la persona antes del TCA. Significaba empezar a conocerme de nuevo.

Aprender a escucharme.

A comer sin tener que negociar conmigo misma.

A mirar a mi cuerpo sin convertirlo en el centro de mi vida.

A entender mis emociones sin necesitar castigarme por oírlas.

No fue de repente. Ni perfecto. Hubo momentos en los que dudé mucho. Pero poco a poco fui recuperando partes de mí que ni siquiera recordaba que existían.

Y hoy, cuando miro atrás, hay algo que me conmueve especialmente:

aquella chica que pensaba que nunca saldría adelante, hoy está viviendo una vida que entonces ni siquiera era capaz de imaginar.

Por eso escribo, hablo y acompaño.

Porque yo sé qué es mirarte en el espejo y no reconocerte. Sé qué es tener miedo a comer. Sé lo que es sentir que tu cuerpo es tu enemigo.

Pero también sé lo que es recuperarte.

Y si hoy tú todavía no puedes creerlo, no pasa nada.

Yo, durante mucho tiempo, tampoco me lo creí.

Sólo te pido una cosa: no des por terminada una historia que todavía se está escribiendo.

Melody Agustí