14 julio, 2025

RECUPERARSE NO ES VOLVER A SER LA DE ANTES

Durante mucho tiempo creí que lo mío era fuerza de voluntad. Que decirle “no” al pan, que pasar hambre, que pesarme cada mañana, era una muestra de control. Un pequeño triunfo silencioso que solo yo entendía. Me sentía poderosa… hasta que me rompí. 

Porque lo que yo pensaba que era fuerza, era miedo disfrazado. Miedo a no gustar, a ser demasiado, a ser poco. A ocupar espacio. 

Recuperarse no fue lo que me imaginaba. No fue de un día para otro, ni tuvo música de fondo ni finales de película. Fue caótico, a ratos oscuro, y sobre todo, profundamente honesto. Tuve que enfrentar verdades incómodas. Tuve que aprender a habitar un cuerpo cambiante sin que eso significara odiarme. Tuve que re-aprender a comer, sí, pero también a sentir. 

Hoy no soy la chica de antes. No quiero serlo. Porque aquella vivía en modo supervivencia. 

Hoy puedo tomar un helado con amigas sin que se me encoja el pecho. Puedo ir a la playa sin repasar mil veces si “me queda bien” el bikini. Puedo escuchar a mi cuerpo. Abrazarlo. Agradecerle. 

Y no siempre es fácil. A veces vuelve una vocecita que susurra “con cinco kilos menos estarías mejor”. Pero ahora sé cómo responderle. Ahora tengo herramientas. Ahora me tengo a mí. 

Núria García