“ME APETECEN MUCHÍSIMO UNAS TORRIJAS…”
Esta Semana Santa tuve de repente este pensamiento. Se me antojó este dulce típico de estas fechas, algo que nunca antes me había pasado. Nunca he sido muy fan de las torrijas, la verdad.
Puede ser que lo que realmente me apetecía era volver a vivir ciertos momentos de mi vida. Ya que, para mí, las torrijas son sinónimo de mi abuela. Cada año, cuando iba al pueblo a pasar estos días con ella, la casa se llenaba del dulce olor a canela, limón, leche, azúcar y pan. Son recuerdos felices que mi mente atesora con cariño y amor. Y este año que ella ya no está, el deseo de unas torrijas vino a mi en un intento de volver a sentirme cerca de ella.
“Abuela, esto es va ti, este año, y los que vienen, seré yo la que haga este postre y así, mantendré vivo el dulce recuerdo en el que ambas disfrutábamos una de la otra, maestra y aprendiz, abuela y nieta, envueltas en el reconfortante olor a repostería casera”.
Así que me puse el delantal y cogí la barra de pan del día anterior, la leche, la canela, el limón, el azúcar, los huevos y el aceite. Las torrijas de toda la vida. Nada de recetas fit, sin frituras o cosas por el estilo que inundan las redes estos días. Y me sentí orgullosa de ello, ya que hace años, la voz de la enfermedad no me habría dejado hacerlas. Me habría convencido de hacer en todo caso una de esas recetas que se ven en internet “sin … sin … sin …” Sin gracia, sin sentimiento, sin recuerdos. Y eso no era lo que necesitaba mi mente en estos momentos.
Lo que yo necesitaba era el recuerdo que tenía de niña. Quería sentir a mi abuela. El amor, el cariño…y eso solo lo iba a conseguir con el dulce de siempre.
Esta Semana Santa he cocinado torrijas. Las he comido sin culpa. Las he disfrutado. Y lo más importante, me han hecho sentir. Porque la comida no es solo comida, son emociones, son sentimientos… Gracias a unas dulces torrijas he sentido a mi abuela a mi lado, he sentido su amor, me he vuelto a sentir segura, como se sentía la niña que fui y que habita en mí.
Leire Martín Curto
