EL CUERPO
Estoy frente al espejo, desnuda, mirando mi cuerpo en detalle. Mi mirada es tierna, amable. Me abrazo, me permite pausar el tiempo para ser amable con mi cuerpo. Un acto cotidiano que sería impensable hace dieciséis años, cuando tuve anorexia nerviosa.
Miro mi cuerpo con ojos de ternura, lo hábito y permite que mi cuerpo sea y exista, como es. Hago un repaso mental de cosas que quiero agradecer a mi cuerpo. Recuerdo aquellos años cuando la mirada juzgaba, analizaba cada centímetro del cuerpo pensando cómo cambiarlo. Ahora disfruto de la quietud, de la pausa diaria de sólo mirarme, de reconocer la imagen del espejo. Habitar lo que soy, con esa vocecita interna, resultado de haber sido afectada por un TCA y por la presión estética que señala nuestros cuerpos constantemente. Esa vocecita que ahora es de fondo, y un día gritaba fuerte.
Ahora, frente al espejo, siente mi cuerpo como propio.
Lo abrazo y le agradezco existir.
Noa Boza
