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Tipos de TCA

¿Qué tipos de TCA podemos encontrar?

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), los trastornos de conducta alimentaria se clasifican en:

Nuevos diagnósticos:

  • Vigorexia: ejercicio compulsivo combinado con dieta para hacer músculo.
  • Ortorexia: obsesión por la comida saludable.
  • Diabulimia: omisión de la insulina para bajar de peso.
  • Adicción a la comida: se consideraría como una adicción al «deseo intenso» hacia algunos alimentos en concreto.
  • Obesidad

Anorexia Nerviosa:

La Anorexia Nerviosa (AN) se caracteriza por:

  1. Restricción y reducción de la ingesta nutricional que provoca una pérdida significativa de peso. La pérdida de peso puede venir dada por una restricción alimentaria acompañada de ejercicio físico intenso (AN restrictiva) o bien por autoprovocarse el vómito y abusando del uso de diuréticos o laxantes (AN Purgativa).
  2. Miedo intenso a ganar peso o convertirse en obeso, o conducta persistente que interviene en el aumento de peso (el diagnóstico se puede realizar, aunque este criterio no esté presente).
  3. Insatisfacción corporal: suele haber una alteración en la percepción del peso y la silueta corporal. La persona, a pesar de tener un índice de masa corporal bajo (inferior a 18,5 kg/m²), puede verse grasa o con medidas desproporcionadas. A pesar de la pérdida de peso objetiva, las personas afectadas presentan un temor intenso de llegar a ser obesas. Hay una distorsión importante de la imagen corporal, con preocupación extrema por la dieta, figura y peso. Presentan conductas de evitación hacia la comida con acciones compensatorias para contrarrestar lo que ingieren como son la hiperactividad física desmesurada y las conductas de purga (vómito autoprovocado, abuso de laxantes, diuréticos y/o enemas).

La Anorexia Nerviosa genera un impacto muy negativo en la vida de la persona y afecta a todos los niveles (familiar, social, laboral, académico y emocional). La aparición de síntomas es progresiva y hay que estar alerta a los signos que nos puedan hacer sospechar la presencia de esta enfermedad. Una detección precoz es muy importante para hacer un buen diagnóstico y tratamiento.

¿Cuáles son los criterios para diagnosticar una Anorexia Nerviosa?

Restricción del aporte energético que lleva a un peso significativamente bajo, considerando edad, sexo, trayectoria evolutiva y salud física.

Miedo intenso a ganar peso o convertirse en obeso, o conducta persistente que interfiere en la ganancia de peso (se podría diagnosticar también sin cumplir este criterio).

Alteración de la percepción del peso y la silueta corporales, exageración de la importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

La Anorexia Nerviosa consta de 2 subtipos:

  1. Restrictivo: la pérdida de peso se debe, sobre todo por la dieta, el ayuno y / o ejercicio excesivo. en los últimos 3 meses no ha recurrido a atracones o purgas.
  2. Compulsivo/purgativo: en los últimos 3 meses la persona tiene episodios recurrentes de atracones o purgas (vómito autoprovocado o utilización incorrecta de laxantes, diuréticos o enemas).
  3. Si se da remisión de algún síntoma, especificar:

En remisión parcial: tras cumplir todos los criterios, deja de cumplirse el bajo peso, pero sí se mantiene el miedo a engordar y la alteración de la percepción del peso o silueta.

En remisión total: no cumple ningún criterio durante un período sostenido.

Objetivos del Tratamiento:

  1. Conseguir un estado nutricional mínimo compatible con la salud física y psicológica.
  2. Corregir las alteraciones de la imagen corporal.
  3. Disminuir/suprimir el miedo a la recuperación de peso y los alimentos.
  4. Corregir cualquier conducta alimentaria inadecuada.

¿Qué enfermedades podemos confundir con la Anorexia Nerviosa?

Con todas aquellas en las que existe una disminución de peso unida a la pérdida de apetito. Las más frecuentes son enfermedades endocrinológicas (hipertiroidismo, diabetes mellitus), infecciosas (infección por VIH, tuberculosis), digestivas (enfermedad inflamatoria intestinal, pancreatitis crónica, enfermedad celíaca o canceres (linfoma o cáncer gástrico).

También se pueden confundir con otras enfermedades psiquiátricas (depresión, fobias, trastorno obsesivo-compulsivo o trastorno por ansiedad).

En general no es difícil diferenciar estas enfermedades de la anorexia a la hora de hacer el diagnóstico, pero en casos muy concretos o en etapas muy iniciales se pueden confundir.

 

Bulimia Nerviosa:

La Bulimia Nerviosa (BN) es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por:

  1. Episodios de atracones (ingesta voraz e incontrolada), en los que se ingiere una gran cantidad de alimento en poco espacio de tiempo y generalmente en secreto.
  2. Presencia de conductas compensatorias inadecuadas para intentar rebajar los efectos de las sobre ingesta (mediante vómitos autoinducidos, aumento de la actividad física, ayuno, laxantes y/o diuréticos).
  3. Preocupación por la silueta y el peso: aun así, no se producen necesariamente alteraciones en el peso, ya que tanto pueden presentar peso normal, como peso bajo o sobrepeso.

La Bulimia Nerviosa fácilmente pasa desapercibida. La persona lo vive con sentimientos de vergüenza y culpa. Por este motivo se suele pedir ayuda cuando el problema ya está avanzado.

¿Cuáles son los criterios para diagnosticar una Bulimia Nerviosa?

  • Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por:
    1. Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (por ejemplo, en un período de 2 horas) en una cantidad muy superior a la que la mayoría de las personas ingieren en un periodo de tiempo similar y en las mismas circunstancias.
    2. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (por ejemplo, sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo).
  • Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno, y ejercicio excesivo.
  • Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar al menos una vez a la semana durante un periodo de 3 meses.
  • La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.

En cuanto a los atracones hay que señalar que, aunque el tipo de alimentos consumidos durante este varía, en la mayoría de los casos se ingieren dulces y alimentos con alto contenido en calorías. Los atracones se pueden presentar a cualquier hora del día, pero son más frecuentes a partir de media tarde y suelen desencadenarse por estados de humor alterados, dificultades interpersonales, hambre intensa o sentimientos relacionados con el peso, la figura corporal o los alimentos. Se acompañan de sensación de falta de control y pueden reducir el malestar de forma transitoria, pero siempre van seguidos de sentimientos de culpa, autodesprecio o humor depresivo.

Objetivos del Tratamiento:

  • Disminuir / eliminar los atracones.
  • Disminuir / eliminar los vómitos y el uso de laxantes.
  • Normalizar el ejercicio físico.
  • Normalizar los hábitos alimentarios.
  • Normalizar el peso (en su caso).
  • Normalizar los parámetros biológicos (analíticas).

¿Qué enfermedades debemos descartar antes de hacer el diagnóstico de Bulimia Nerviosa?

Las enfermedades del aparato digestivo, como es el caso de la úlcera gástrica, la enfermedad inflamatoria intestinal o el divertículo de Zenker, pueden confundirnos a veces con la bulimia. El divertículo de Zenker es un saco que se forma en la pared del esófago y en el que se acumulan los alimentos. La persona tiene sensación de plenitud y presenta numerosos vómitos. En estos procesos, los vómitos suelen ser espontáneos, a diferencia de la bulimia, en la que los vómitos son autoinducidos. En casos muy concretos, sí que podemos encontrar vómitos espontáneos en pacientes con bulimia debido a un mal funcionamiento de su aparato digestivo.

 

Trastorno por atracón:

El trastorno por atracón está caracterizado por:

  1. Episodios de ingesta compulsiva de forma recurrente. Tiene muchas similitudes con la bulimia nerviosa. La diferencia principal es que la persona que sufre un trastorno por atracón no realiza conductas compensatorias (vómito autoinducido, abuso de laxantes y / o diuréticos, ayunos, ejercicio físico en exceso, etc). Al no haber conductas compensatorias, en la mayoría de las ocasiones hay un gran aumento de peso y puede llegar en algunos casos a la obesidad.
  2. Profundo malestar al recordar los atracones: es habitual que la persona que tiene este trastorno presente síntomas depresivos. Una de las consecuencias más habituales del trastorno por atracón es sufrir sobrepeso u obesidad, con los riesgos que ello comporta para la salud: diabetes, hipertensión, colesterol, etc.
  3. Se dan menos 1 día a la semana durante 3 meses.

Criterios para el diagnóstico de un trastorno por atracón:

  • Hay presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por:
    1. La Ingesta de alimentos en un espacio corto de tiempo (por ejemplo, en un período de 2 horas) en una cantidad muy superior a la que la mayoría de las personas ingieren en un periodo de tiempo similar y en las mismas circunstancias. El tipo de alimentos que se suelen ingerir en estos atracones tienen un alto contenido de calorías, tan dulces como salados, a veces sin llegar a ser cocinados o incluso semi-congelados.
    2. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (por ejemplo, sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo).
  • Los atracones tienen lugar al menos una vez a la semana durante un periodo de 3 meses.
  • NO existen conductas compensatorias: Este último criterio es el que marca la mayor diferencia entre el trastorno por atracón y la Bulimia.

 

Trastorno de la Conducta Alimentaria No Especificado (TCANE):

Los TCANE son habitualmente cuadros incompletos de Anorexia Nerviosa o Bulimia Nerviosa incompletos, tanto porque se encuentran en su inicio o porque están en proceso de recuperación. Por lo tanto, existen síntomas relacionados con la conducta alimentaria, pero no cumplen suficientes criterios para diagnosticar anorexia o bulimia nerviosas.

Por ejemplo, hablamos de TCANE cuando una persona presenta restricción, una bajada de peso, distorsión de la imagen corporal, pero no presenta amenorrea. Otro caso de TCANE sería el de una persona que presenta atracones y purgas, pero con una frecuencia baja y/o irregular. El hecho de que el TCANE sea un cuadro incompleto de anorexia o de bulimia no quiere decir que sea menos grave o que no necesite tratamiento.

Entre un 3% y un 5% de la población sufre un TCANE.

 


Otros trastornos de la conducta alimentaria:

El DSM-5, la última versión del manual psiquiátrico internacional que contiene los criterios para diagnosticar los trastornos mentales, incluye dentro del apartado de los Trastornos de Conducta Alimentaria trastornos como la PICA, el trastorno por rumiación y el trastorno de la ingestión alimentaria de inicio a la infancia, dentro de los trastornos de la conducta alimentaria, a diferencia de la anterior edición, el DSM-IV, que los incluía dentro de los trastornos iniciados en la infancia o la adolescencia.

A continuación, detallamos en qué consisten estos trastornos:

PICA:

Es un trastorno que consiste en ingerir sustancias no nutritivas como, por ejemplo, arena o yeso. Es más habitual durante la infancia, y en algunos casos se presenta en niños que tienen autismo o un retraso mental.

Criterios diagnósticos para diagnosticar PICA:

  • La ingestión persistente de sustancias no nutritivas durante un periodo de al menos 1 mes.
  • La ingestión de sustancias no nutritivas es inadecuada para el nivel de desarrollo.
  • La conducta de la ingesta no forma parte de prácticas sancionadas culturalmente.
  • Si la conducta de la ingesta aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental (p. Ej., Retraso mental, trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia) es de suficiente gravedad como para merecer atención clínica independiente.

Trastorno por Rumiación

Este trastorno se caracteriza por regurgitaciones repetidas de alimento, que van del estómago en la boca, donde se volverán a masticar. Estas regurgitaciones repetidas hacen incompatible el mantenimiento de un peso adecuado.

Criterios diagnósticos por un Trastorno por Rumiación:

  • Las regurgitaciones repetidas, sin náuseas o enfermedad gastrointestinal asociada, durante al menos un mes, después de un periodo de funcionamiento normal.
  • La pérdida de peso o incapacidad para llegar al peso normal.

 

Trastorno de evitación / restricción de los alimentos:

Este trastorno implica un rechazo a la alimentación y variaciones extremadamente caprichosas de lo que es una conducta alimentaria normal. Puede acompañarse de un trastorno por rumiación.

Criterios para diagnosticar un Trastorno de la ingestión alimentaria de la infancia:

  • Alteración de la alimentación manifestada por una dificultad persistente para comer adecuadamente, con incapacidad significativa para aumentar de peso o con pérdidas significativas de peso durante al menos 1 mes.
  • La alteración no se debe a una enfermedad gastrointestinal ni a otra enfermedad médica asociada (p. Ej., Reflujo esofágico).
  • El trastorno no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. Ej., Trastorno de rumiación) o por la no disponibilidad de alimentos.
  • El inicio es anterior a los 6 años.

 

Vigorexia:

La Vigorexia es la obsesión por un cuerpo musculoso.

En 1993, el psiquiatra estadounidense Harrison G. Pope acuñó el término vigorexia, conocido como una obsesión por tener un cuerpo musculoso. La sociedad está cambiando muy deprisa y con ello los problemas de la población. Algunos de estos cambios desfavorables implican la aparición de nuevos trastornos, como la vigorexia y la ortorexia (preocupación excesiva por ingerir sólo alimentos «sanos»).

La vigorexia, también conocido como Complejo de Adonis, es un trastorno mental no estrictamente alimentario. Se calcula que en España puede haber unos 700.000 afectados, pero aún no se incluye en ninguna Manual Diagnóstico. Las personas que sufren vigorexia tienen una obsesión tan grande para verse musculosas que se miran constantemente al espejo y nunca están satisfechas. Este sobredimensionado culto al cuerpo se manifiesta por una práctica excesiva del deporte provocada por una obsesiva preocupación por el aspecto físico, y tiene como meta principal la obtención de un aumento de masa muscular. Aparte de la obsesión por el deporte, también hay un cambio drástico en la alimentación con el fin de alcanzar los objetivos físicos de la persona. Con el fin de aumentar la masa muscular, suele seguir una dieta baja en grasas y alta en hidratos de carbono y proteínas. Esta dieta suele tener la cantidad de alimentos en gramos estipulados, lo que puede favorecer la obsesión para seguirla sin permitirse una alteración o cambio en esta, con consecuencias negativas para la salud.

La vigorexia suele presentarse en más hombres que en mujeres, aunque en los últimos años se han encontrado cada vez más casos de mujeres. La práctica de deporte moderado resulta muy saludable para el organismo. Sin embargo, los afectados por la vigorexia muestran una preocupación excesiva por el aspecto físico que conlleva que la musculación a través de una actividad física pase de ser un objetivo saludable a un desorden emocional elevado a la categoría de obsesión. Esta ansia por adquirir toda costa una apariencia atlética puede llevar al consumo de sustancias perjudiciales para el organismo. Las consecuencias de este trastorno se reflejan en la salud y en la conducta social de los que lo padecen.

Se podría decir que quien sufre de vigorexia es una persona insatisfecha con su propio cuerpo y busca con el ejercicio adquirir el volumen deseado. Además de la práctica desmesurada de ejercicio (sobre todo prácticas relacionadas con la elevación de pesas), esta alteración da lugar (por una serie de reacciones que se dan en nuestro organismo en el que están involucradas hormonas y neurotransmisores) a un proceso de dependencia de la realización de ejercicio físico.

Ortorexia:

Se entiende por la obsesión por la comida saludable. En la Ortorexia hay una alteración en la conducta alimentaria y, a diferencia con otros trastornos de conducta alimentaria, el problema gira en torno a la calidad de la comida, no de la cantidad.

Se entiende por ortorexia la obsesión patológica por la comida biológicamente puro, ecológico, sin transgénicos, pesticidas, etc. Las víctimas de esta enfermedad sufren una preocupación excesiva por la comida sana, convirtiéndose en el principal objetivo de su vida. Podríamos decir que es un comportamiento obsesivo-compulsivo caracterizado por la preocupación sobre qué comer y la transferencia de los principales valores de la vida hacia el acto de comer, el cual hace que los afectados tengan «un menú en lugar de una vida».

 

Criterios para diagnosticar la Ortorexia:

  • La persona pasa más de 3 horas al día pensando en su dieta sana.
  • Obsesión desordenada para comer alimentos sanos y naturales.
  • Excluye de la alimentación carne, grasas y alimentos tratados con herbicidas o pesticidas.
  • Se preocupa más de la calidad de los alimentos que del placer de comerlos.
  • A medida que aumenta la calidad de su alimentación disminuye su calidad de vida.
  • Nunca se salta la dieta, ni siquiera en ocasiones especiales y si lo hace se siente culpable.
  • Planifica hoy lo que comerá mañana.
  • Su manera de comer lo aísla socialmente.
  • Aparentemente no hay una intención para perder peso, pero debido a la eliminación de una gran cantidad de alimentos de su dieta, suele haber una pérdida de peso.

Estos son algunos de los criterios para diagnosticar al paciente que sufre de ortorexia. Los síntomas de la enfermedad van desde la depresión, ansiedad, hipocondrías, hipervitaminosis o, en su hipovitaminosis y en fases avanzadas trastornos obsesivos compulsivos respecto la alimentación.

Consecuencias:

Esta patología puede tener graves efectos sobre la salud. Por ejemplo, la supresión de grasas puede comprometer la ingesta de vitaminas liposolubles y ácidos grasos, ambos imprescindibles para el organismo. Sin carne, los niveles de hierro se desploman y, aunque los vegetales también aportan proteínas, son de calidad inferior.

También puede conllevar carencias nutricionales si la persona con ortorexia no sustituye los alimentos que rechaza por otros que puedan aportar los mismos complementos nutricionales. Esto se traduce en anemia, falta de vitaminas o de oligoelementos, y / o falta de energía.

Además, no sólo constituye un daño a nivel físico. A nivel psicológico también produce un trastorno que en la mayoría de los casos debe ser tratado por un especialista.

Tratamiento:

Al igual que la anorexia, la bulimia y todos los trastornos alimentarios, es más costosa la recuperación psicológica que la física, ya que se deben eliminar todas las conductas que el la persona con ortorexia ha ido adoptando a lo largo de un período de tiempo bastante extenso.

 

Obesidad:

Según la OMS, los índices de obesidad y sobrepeso nos sitúan ante una grave «epidemia». Datos del Ministerio Español de Sanidad y Consumo indican que estos problemas llegan ya a un 53% de población española. La SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) alerta de que el 14.5% de españoles son obesos y el 39% presentan sobrepeso. La obesidad infantil afecta a un 17% de niños y un 12% de niñas menores de 14 años.

Actualmente se conocen y se transmiten el gran número de complicaciones físicas y problemas de salud asociados a la obesidad, y estas consecuencias físicas son el principal motivo por el que niños, adolescentes y adultos obesos buscan tratamiento. Sin embargo, hay que considerar las consecuencias psicológicas y sociales que sufren o pueden llegar a sufrir las personas obesas o con sobrepeso. Estas repercusiones psicosociales son en parte producto de la difusión del ideal estético del cuerpo delgado que impera en las sociedades occidentales, al que se le otorgan todo tipo de atributos positivos.

La difusión de este ideal estético, asociado a belleza y éxito, favorece la aparición de actitudes y comportamientos «antiobesidad» que incrementan las posibilidades de discriminación y marginación de las personas con sobrepeso u obesidad, aumentando el riesgo de sufrir problemas psicológicos y sociales.

De todos los problemas psicológicos que pueden aparecer, la insatisfacción corporal (el malestar con el propio físico) es el mencionado con más frecuencia por las personas obesas o con sobrepeso. Una imagen corporal negativa puede desencadenar problemas psicológicos como depresión, baja autoestima, ansiedad social o dificultades en las relaciones interpersonales. Todas ellas son características asociadas a la presencia de conductas alimentarias de riesgo e incluso a la aparición de un trastorno de la conducta alimentaria.

¿Hay relación entre la obesidad y los TCA?

La obesidad del 20-30% de las personas que la padecen es consecuencia de un Trastorno por Atracones. En estos casos la obesidad no es producto de alteraciones nutricionales o genéticas, sino que debe ser considerada desde un punto de vista psicológico. El malestar principal es el sentimiento de falta de control y, por lo tanto, la realización de atracones precipita el aumento de peso y la obesidad.

Teniendo en cuenta el número de casos de obesidad que son consecuencia de un trastorno de la conducta alimentaria, los tratamientos destinados a este tipo de pacientes deben tener en cuenta las manifestaciones psicológicas subyacentes al aumento de peso.

Además de las consecuencias físicas y psicológicas que conlleva la obesidad, se ha constatado que los niños y las niñas obesas o con sobrepeso tienen más probabilidad de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria en la adolescencia.