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22 abril, 2021

Llorar es de valientes

Hace unos días, presentando mi libro en una librería, al llegar a cierto punto de la charla, de repente, sentí que la voz se me entrecortaba. Se me hizo un nudo en el estómago que empezó a subir por la garganta y me dejó sin habla. Noté que los ojos se me humedecían y que no podía hacer nada por parar esa avalancha de emociones que se estaban apoderando de mi. No voy a negarlo, al principio intenté frenarlo, intenté seguir con mi ponencia, pero de mi boca no salían las palabras. Empecé a llorar como si no hubiese un mañana, y sin quererlo, pedí perdón.

 

¿Perdón? ¿Por qué tengo que pedir perdón por emocionarme, por sentir, por recordar? Era un tema delicado el que estaba tratando, un tema que me hacía rememorar muchos momentos dolorosos. ¿Por qué ocultar mi dolor, mis emociones, mis sentimientos? Estoy orgullosa de lo conseguido, de todo lo luchado para llegar a ser la persona que hoy soy. ¿Qué hay de malo en demostrarlo?

 

El problema es que esta sociedad no nos enseña a expresar nuestras emociones. En las escuelas nos enseñan a ser un número: matemáticas, física, historia…todo se mide en números. ¿Dónde quedan las emociones que todos tenemos? ¿Quién enseña a ese niño a gestionar su mundo interno, sus sentimientos, sus miedos..? A mi nunca me lo enseñaron. Y crecí sin saber expresarme bien. Crecí guardando todo dentro, pensando que si lloraba, que si mostraba mi interior, me tacharían de débil. Nada más lejos de la realidad.

Lo valiente es saber expresar lo que sientes. Llorar y decir que no te encuentras bien. Mostrar al mundo tu verdad. Eso es valentía, no debilidad. Al revés, el no sacar de dentro todo tu dolor te debilita, te hace enfermar.

 

Tras años de lucha contra el TCA me he podido dar cuenta de esto. Y por eso, el otro día, aunque instintivamente me había salido el pedir perdón, me dije: “no, no tienes que pedir perdón a nadie. Tienes derecho a llorar. Porque eso te hace fuerte. Eres muy valiente, porque no todo el mundo es capaz de exponerse en público y desnudarse mostrando sus sentimientos más profundos.” Y lloré, lloré ante un público desconocido sin miedo, sin vergüenza. Dejé fluir las emociones y las lágrimas, y cuando paré, me sentí valiente y llena de fuerzas.

Leire

IG: @yotambienquisesercomoanaymia